miércoles, 7 de septiembre de 2016

Watashi wo hanasanaide: un oscuro drama sobre el significado de la vida.

Hace ya algunos días que tenía la intención de publicar esta entrada, pero no es sino hasta hoy que puedo concretarlo. Watashi wo hanasanai de fue un drama japonés emitido a principios de año, enero o febrero (no recuerdo bien), pero que no pude terminar de verlo sino hasta esta semana. Las razones? El proyecto estuvo paralizado varias semanas en la página desde la que descargaba los capítulos, así que, no queriendo arriesgarme a ver algo en inglés de lo que no iba a comprender totalmente, preferí esperar a que estuvieran los capítulos doblados. Y bueno, en su momento escribí mis primeras impresiones de este drama, y allí les contaba las razones por las que había tanta expectativa al comenzar su emisión: primero porque se trataba de la adaptación de la obra del novelista Kazuo Ishiguro, Never let me go, adaptada ya al cine hace algunos años; y segundo porque el drama reunía a dos de los protagonistas más cotizados de la industria en Japón, Ayase Haruka y Miura Haruma. Y bueno, hay que reconocer también que el género mismo del drama y su argumento ya era de por sí atractivo porque, cuántas veces tenemos oportunidad de ver una historia que no es puramente comedia, ni romance, ni melodrama, ni tan siquiera fantasía sino más bien ficción distópica? Muy pocas la verdad. Y aquí quiero destacar algo: me parece muy positivo que, al menos en Japón, se estén arriesgando en adaptar al formato drama obras literarias, y ya no sólo mangas como ha sido la tónica los últimos años. Nada más el 2015 se adaptó el libro, también de ciencia ficción, Flowers for Algernon bajo el nombre del drama Algernon ni hanabata, y este año tenemos el drama que hoy reseñaré.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Recomendando libros: Eleanor y Park, de Rainbow Rowell




Hola nuevamente queridos lectores, y gracias a quienes se dan el tiempito de pasar por aquí.  Espero que sepan que pese a mi falta de constancia en publicar, este rinconcito sigue siendo una parte muy importante de lo que me gusta compartir con el mundo (virtual se entiende), y saber que hay personas interesadas en lo que escribo, y más importante aún, interesadas en aquello sobre lo que escribo, pues es el aliento que me basta para seguir escribiendo aunque sea ocasionalmente.  Y bueno, estoy de vacaciones desde el pasado viernes, así que aprovecharé al máximo los días que tengo para hacer todo lo que quiero y no puedo por culpa de la rutina, y eso en orden de relevancia para efectos del blog se traduce en: leer, ver dramas, ver películas, visitar bibliotecas o librerías.

Y bueno, sobre la lectura me siento bastante satisfecha de mis resultados este año pese a la falta de tiempo que siempre uso como excusa, pues a la fecha llevo leídos 16 libros de mi meta a fin de año que son 24. He tenido la fortuna de toparme con muy buenos libros: alguno obra maestra elevado de inmediato a mi altar personal de la literatura (Ensayo sobre la ceguera), otros que me reprocho cada día por qué no los leí antes (Los reyes malditos, terminé el libro II de los VII que completan la saga), y otros clásicos indispensables que me alivia haber leído al fin (Crónicas Marcianas, El extranjero). Pero hay una categoría especial entre esos libros que he leído, que son las sorpresas inesperadas: aquellos a cuyas páginas me asomé por mera curiosidad, sin expectativa de ningún tipo, y que me atraparon al instante, dejándome con las emociones a mil y obligada a leer capítulo tras capítulo, casi sin pausa. Y en este apartado, Eleanor y Park de Rainbow Rowell se lleva el premio mayor.