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miércoles, 2 de mayo de 2018

Un muy retrasado recuento de lecturas 2017


Hola, cómo están? Luego de un tiempo de silencio, he decidido publicar la entrada de los libros que leí el 2017, tanto tiempo planificada pero postergada. Bueno, no es que tenga mucha importancia lo que yo leí para el mundo lector, pero me gusta compartir aunque sea brevemente aquellas lecturas que fueron mis compañeras de viajes en metro, esperas eternas, pausas en el trabajo, descanso en mi casa, y relajo en el campo.
En fin, el 2017 fue un año regular en términos de cantidad de libros leídos, pues pese a que mi meta inicial era superar la cantidad de libros leídos en 2016 (24), quedé al debe, pues sólo alcancé a completar 18. Pero me quedé con la tranquilidad que la gran mayoría de esos libros fueron lecturas que disfruté de principio a fin, me interesaron, maravillaron y pocas me decepcionaron. En otras palabras, fui más selectiva con mis lecturas, y eso se tradujo en que invertí más tiempo en ellas y la satisfacción fue mayor. Bueno, y aquí van mis lecturas, con un brevísimo comentario (y no reseña) de ellas, para que se animen a leerlas.


Los muchachos de Zinc (Svetlana Alexievich): Sólo conocía vagamente el nombre de la autora de nacionalidad bielorrusa, como ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015, haciendo historia al convertirse en la primera periodista en obtener el galardón.   Del libro, nada sabía, por lo que fue una sorpresa encontrarme ante una forma narrativa que no había leído antes: el libro son relatos en primera persona de multitud de personas, entrevistados todos ellos por la autora, que narran sus vivencias en torno a la Guerra de Afganistán, ese conflicto bélico en que la entonces Unión Soviética participó durante casi 10 años, que para muchos fue el Vietnam de los soviéticos. Las voces cuyos relatos leemos son diversas: soldados, madres, esposas, hijos, sobrevivientes, altos mandos. Sus relatos giran en torno a una misma guerra, sus vivencias son muy disímiles, y sin embargo, en todos ellos se trasluce el horror y absurdo de una guerra inventada, y lo efectos devastadores que la misma causó a individuos, familias, y a toda una nación. El libro es crudo, por lo que se debe estar en un estado de ánimo fuerte para ser capaz de procesarlo.


La Metamorfosis (Franz Kafka): Un clásico universal, la obra más famosa del tremendo autor checo Franz Kafka, que ha trascendido de tal forma las fronteras de la cultura letrada que ha dado origen a un adjetivo calificativo:  kafkiano. Pese a todo ello, jamás lo había leído. Para muchos fue lectura obligatoria escolar, pero en mi caso nunca estuvo como lectura complementaria en mis colegios, así que llegué tarde a leerlo, pese a conocer la historia (un hombre despierta un día convertido en un insecto), el nombre de su protagonista (Gregorio Samsa), e incluso su fin, pero aún así lo que leí me maravilló. La construcción de los espacios, la corriente de consciencia como voz principal en el protagonismo, y todo el simbolismo del relato sobre la falta de comunicación, incomprensión e intolerancia entre los humanos me hizo reflexionar mucho. Un clásico que tiene bien ganada su fama.  
Estío (Edith Wharton): Un pequeño libro de la autora norteamericana Edith Wharton que me terminó por convencer de lo tremenda autora que fue esta mujer. De ella había leído previamente La edad de la inocencia y Las costumbres del país, y con Estío, vuelve a los motivos recurrentes de su narración: el mundo interior de las mujeres de una clase social determinada, las complejidades de su carácter, la continua opresión a que se ven sometidas por las costumbres, tradiciones e imposiciones sociales de su medio. Charity, la protagonista, es una mujer consciente de su situación de oprimida, y llegado el momento intenta rebelarse contra ello, pues en su  interior vive un espíritu inquieto por vivir. Una prosa bella, con un ligero tono de sarcasmo y ligereza que nos confunde constantemente, con personajes que si bien no son queribles, lo son justamente por su realismo, por sus excesivos y humanos defectos.

Últimos testigos (Svetlana Alexievich): Segundo libro que leí de la autora bielorrusa, y el que me convenció que debía dejar de lado el sufrimiento por un tiempo. En este libro, tal como en Los muchachos de Zinc, vuelve a entregarnos los relatos en primera persona de los niños sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial en la Unión Soviética. Y si pensé que con el libro anterior había tenido suficiente sufrimiento, con este mi corazón se rompió, tanto que lloré con varios relatos. Los relatos son a partir de los recuerdos de quienes fueron niños en medio del infierno que fue esa guerra, por lo que hay desde relatos que dan cuenta de una memoria intacta, a otros en lo que solo podemos vislumbras sombras de esas vivencias. Eran niños, desde bebés de meses arrancados de brazos de sus padres,  a niños de 12 años obligados a pelear por sobrevivir, niños a quienes se les quitó su infancia, la inocencia y la esperanza. Los relatos son desgarradores, y lo son aún más al saber que todo ese horror lo vivieron almas inocentes, incapaces de protegerse y comprender tanto mal. Pero pese a ello, rescato que en varios relatos hay recuerdos alegres, pequeños momentos de felicidad que demuestran por qué los niños son los portadores últimos de la esperanza.

Un día en la vida de Ivan Denisovitch (Alexandr Solzyenitsin): Bueno, dije no más sufrimiento después de Últimos testigos, pero no pude resistirse a esta pequeña joya. Leer este libro fue volver a años atrás, cuando leyendo Memorias de la casa muerta de Dostoievski me asombraba en nivel de degradación a que podía llegar el ser humano. Aquí  tenemos una relato semejante, solo que en vez de los campos de trabajos forzados de la Rusia zarista, nos situamos en un campo de concentración soviético, en el que somos testigos de la monotonía de la vida de Ivan Denisovitch, el protagonista, quien en su condición de prisionero, lleva una existencia en que la sobrevivencia, casi por inercia, es la única meta de cada día, sin esperanzas, sin futuro, sin sueños, más allá de La sobrevivencia inmediata. Una novela muy cruda en su realismo, en que casi es posible sentir el hambre, el frío, el cansancio constante, la indiferencia ante la vida, y sin embargo, las ansias por no perderla.

Los reyes malditos III: Los venenos de la corona (Maurice Druon): Continué con la parte III de la saga, y ohh, no hubo forma de parar de leer!. Siento que fue con esta novela con la que se desencadenó defintivamente la guerra definitiva entre los Capeto y los Valois. Mahaut, Carlos de Valois y sobretodo Roberto de Artois se configuran como los verdaderos grandes villanos y protagonistas de la historia, por sobre incluso de esa seguidilla de reyes malogrados.


Los reyes malditos IV: La ley de los varones (Maurice Druon): Les dije, no pude parar. Este libro es magistral pues en él se despliega todo el genio de Felipe, el tercer hijo de Felipe el Hermoso y el más improbable sucesor al trono de Francia, por su condición de tercer hijo, pero al que todos ansiaban como soberano, por sus naturales dotes y cualidades para ello. Pero en Felipe, siempre recto y justo, pronto nacen las ansias de poder, y como a todo su linaje, lo llevan a cometer actos que jamás habríamos imaginado se atreviera a lograr.
Los reyes malditos V: La loba de Francia (Maurice Druon): En este libro la narración se desplaza de Francia a Inglaterra, donde la única hija de Felipe el Hermoso, Isabel, reina consorte de Eduardo, vive humillada por los favoritos de su esposo. Allí, desde su posición de hija de rey y esposa de rey, herida en su orgullo y dignidad, Isabel comienza a fraguar su venganza, que la lleva a huir a su país junto con su hijo mayor, y desde allí, aliada con Lord Mortimer, enemigo del rey de Inglaterra y luego amante de la reina, lidera una ofensiva de expatriados para derrocar el reinado de su marido. Intrigas sin fin que mezclan no solo a Francia e Inglaterra sino también a Flandes y otras naciones, pese a lo grandilocuente del título, me descepcionío un poco que el papel de Isabel, antes que el de la líder que hacía presagiar el título, haya sido relegado al de instrumento del que se sirvieron los enemigos de Eduardo para acabar con su reinado. En fin, pese a su falta de intervención política, me gustó que haya tenido la valentía de emprender esa empresa contra su propio marido, aunque más movida por afanes de venganza personal que por un sentido del deber.


Los reyes malditos VI: La flor de lis y el León (Maurice Druon): El último libro que he leído de la saga, y sólo me falta leer el VII para completarla. En este libro, el protagonista absoluto es Roberto de Artois, que vaya personaje roba atención a lo largo de toda la saga! La historia continúa con la nueva batalla por la sucesión al trono de Francia tras la muerte de Felipe sin haber dejado hijo varón. La corona vuelve a los Valois, por fin el anhelo tan deseado por Carlos, pero éste no vive para ver su triunfo, siendo su hijo quien recibe la corona. Pero cuando Roberto de Artois pierde su posición de consejero de su primo, se refugia en Inglaterra al alero de la Corte inglesa y del hijo de Isabel, Eduardo, ahora rey, y comienza sus maquinaciones para lograr que el monarca inglés pretenda ser el legítimo heredero del trono de Francia. La batalla se desata, y la guerra más cruenta entre ambas naciones toma forma.


Una belleza rusa (Vladimir Nabokov): Un pequeño libro de cuentos del autos de Lolita (que por cierto, no he leído). Es lo primero que leí del autor, y la verdad me sirvió para acercarme a su estilo de escritura y poco más. No son cuentos muy memorables, pero creo que me gustó su estilo narrativo.

Villette (Charlotte Bronte): Amé esta novela, y fue probablemente mi lectura favorita del 2017. No pensé que fuera posible que me gustara más una novela de Charlotte Bronte luego de Jane Eyre (que adoro con pasión y locura), pero en Villette confluyen tantas grandes cualidades que resulta una novela perfecta: Magistral construcción de los personajes, sobretodo a través de la psicología de la protagonista, compleja y atormentada por sus propios demonios como no había leído en algún personaje femenino decimonónico. Los escenarios son descritos con belleza, los sentimientos con  sutileza incomparable, y los diálogos son de una agudeza magistral. En fin, una novela que, si son fanáticos de las Bronte, amarán.

Infancia (Jona Oberski): Una pequeña novela desde la perspectiva de un niño de unos 7 años prisionero en un campo de concentración con sus padres. Como la narración es desde los recuerdos de este niño, no hay una claridad espacio-temporal tan definida, solo sabemos que está inserto en esos días oscuros y dolorosos, y desde su perspectiva, podemos sentir la frustración, rabia, e ignorancia de las atrocidades que ocurría. Es un libro muy triste, así que recomiendo leerlo en un buen momento anímico.
El maestro y Margarita (Mijail Bulgakov): Mi segunda lectura favorita del 2017. No sé por qué esta novela maravillosa no llegó a mis manos antes. Normalmente leo mucho a autores rusos del siglo XIX, Y tal vez porque Bulgakov escribió a principios del siglo XX lo pasé por alto. En fin, el saber que la novela fue prohibida en su momento por el régimen de Stalin debido a una supuesta sátira de su persona, hizo que mi interés se elevara a las nubes. La historia es magistral, parte con la visita que un día caluroso el Diablo hace a un par de paseantes de San Petersburgo, acompañado de su séquito de 3 secuaces: un gato parlanchín, un hombrecillo sanguinario semejante a un duende, un hombre que realiza trucos de magia, ilusionismo e hipnosis. Y a partir de esta visita, se desatan una serie de acontecimientos sin explicación lógica ni racional en la ciudad, desde la muerte inexplicable de un director de una compañía de teatro, hasta la hipnosis colectiva de los asistentes a una obra de teatro. Y un joven escritor, encerrado en un manicomio por la crítica descarnada a la que pretendía su obra maestra, junto a una joven mujer, casada e insatisfecha de su vida, quien decide entregar su alma al diablo a cambio de su felicidad y la de su amado, dan lugar a un desarrollo de la historia vertiginoso y atrapante como pocas. El capítulo dedicado al gran baile organizado por el Diablo, con un desfile de condenados como invitados, es magistral. Y bueno, no puedo dejar de mencionar que por cada capítulo de la historia va intercalado un capítulo de la obra del joven escritor, en que reescribe la historia de Jesús y Poncio Pilatos en las horas previas a su muerte. Debo decir que estos pasajes son de una belleza absoluta. En fin, siento que en esta novela hay tanto simbolismo, poesía, y realismo mágico (sí, ruso y de principios de siglo XX) que resulta única en su especie. No he leído nunca nada parecido, y sé que no volveré a leer algo que siquiera se acerque al nivel de perfección de esta novela.

En el nombre del poder popular constituyente (Gabriel Salazar): Hace tiempo no leía nada del historiador chileno, y me fue muy grato volver a encontrarme con sus postulados. En este pequeño libro Salazar narra los diversos momentos de la Historia de Chile en que efectivamente hubo un poder político ejercido directamente por el pueblo, y las formas en que las élites consiguieron aplastar estos movimientos sociales una y otra vez, a bala y sangre casi todas ellas. Una muy interesante exposición histórica que refuerza las demandas por una Asamblea Constituyente que han retomado fuerza los últimos años en nuestro país.
Un cuarto propio (Virginia Woolf): El primer libro que leo de esta fantástica mujer, y ahora entiendo por qué hubo tanto ruido sobre él el año pasado. En este ensayo entre literario e histórico, la autora realiza una denuncia desgarradora sobre la posición de inferioridad a que ha sido relegada la mujer históricamente. Esta “denuncia” la efectúa en el contexto de una conferencia que dio sobre las mujeres y la literatura, pero la verdad es que la lucidez de sus planteamientos permiten tomarlos como representativos de la situación histórica de la mujer. Un imprescindible en estos tiempos de lucha por los derechos de las mujeres, y que demuestran lo adelantada a su época que fue la autora.

La secreta vida literaria de Augusto Pinochet (Juan Cristóbal Peña): La verdad es que tengo un placer culpable por hurgar en las bibliotecas ajenas, por eso me resultó tan interesante poder leer sobre los intereses intelectuales, pensamiento, lecturas y escrituras (y plagios) del dictador chileno Augusto Pinochet. Y el libro es una joya: una crónica entre periodística e histórica en la que el personaje de Augusto Pinochet se muestra como un hombre de poca cultura, ansioso por ser aceptado por la élite intelectual y ser reconocido como tal. Hay capítulos en que se cuenta sobre la destrucción de la industria editorial nacional, las maquinaciones para la elección de los Premios Nacionales de Literatura durante esos años oscuros, y referencias a maestros en la Academia del Guerra del dictador, a quienes luego descaradamente plagiaría. Un genial libro escrito desde una arista que creo nunca había sido explorada.

El poder de los tacones (Afife Docman): Un libro que adquirí sin grandes expectativas, y las pocas que tenía no las cumplió. La premisa era interesante: hablar sobre los tacopnes, su historia, y la relación de las mujeres con ellos a partir de testimonios de algunas mujeres. El resultado: un intento de artículo de revista, mal documentado y nulamente referenciado. Entiendo que sea un libro escrito en conjunto entre una periodista y una esteticista, pero un mínimo de citas habría sido conveniente. Muy pobre y básica escritura, no lo recomendaría.

Valancy Stirling o El castillo azul (L.M.Montgomery): Libro escrito por la autora de la serie de libros Ana of the Green Gables, en esta ocasión cuenta la historia de una joven de 29 años, hija de una familia de élite aunque sin dinero, vive oprimidas bajo la férrea tutela de su madre, condenada al ostracismo por su soltería a su edad. Incapaz de alzar la voz por toda su vida, Valancy se rebela contra su mundo cuando es diagnosticada con una enfermedad terminal y le dan solo meses de vida. Decidida a vivir su vida por ez primera, abandona su casa, su antigua vida y familia y se refugia con una amiga moribunda, a quien cuida sus últimos días de vida. En medio de esto conoce a un joven de mala fama en el pueblo, y algo nace entre ellos. La historia prometía y mucho, pero fue desinflándose al avanzar, terminando de una forma tan frustrante que casi me hizo olvidar todo lo que me había gustado en principio. Aún así, es una novela cálida y fácil de leer.

Y bueno, esas fueron mis lecturas del 2018. Siento vergüenza de lo tarde que las estoy compartiendo, pero más vale tarde que nunca jaja. Han leído alguna, o les interesa alguna? Cuéntenme si pueden!.  







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