
Hola hola!! Espero que aún queden lectores
por aquí, aunque no me sorprendería si han abandonado este rincón, porque más
de un mes y medio sin publicar es mucho para un blog que pretende sobrevivir.
Pero como podrán imaginar, por más que armar este rincón me relaja y entretiene
mucho, lo cierto es que también consume mucho tiempo, del que he estado escasa
los últimos meses. El ritmo de trabajo está siendo tan agotador, que las
fuerzas me dan para llegar a mi casa y dormir, así que poco he visto de dramas,
mucho he leído, pero la inspiración para volver a escribir no llegaba. Pero
este fin de semana decidí que será mi comeback al bloggeo, así que haciendo
memoria tengo mucho material pendiente con el que espero ponerme al día las siguientes
semanas: La reseña de los dramas que he terminado (Oh my venus, Please love the
useless me, Oh Hae Young again, Juhan Shuttai (<3); reseñas de libros que he
leído estos meses (El patriota, El extranjero, Crónicas Marcianas, El bebé de
Rosemary), y en fin, me he propuesto cumplir esta vez, así que espero me
acompañen!.
Y bueno, hoy vengo a contarles de un
descubrimiento que hice este fin de semana y que me tiene de lo más contenta,
porque involucra a la dupla más genial que se ha armado en dramalandia: Netflix
y Japón. Así es, porque luego de ver y amar Atelier (<3 <3 <3), la
primera colaboración que hubo entre Netflix y Fuji TV, las andanzas continuaron
y este mes fue subido al catálogo Good morning call, dorama que marca la
tercera colaboración entre ambos (la segunda es Hibana, que tengo muy pendiente
de ver) y que me tuvo todo este fin de semana con una sonrisa de oreja a oreja,
y obligándome a parar cuando iba en el capítulo 7 porque no quiero que este
gustito se acabe tan pronto, pese a que son 17 capítulos, quiero seguir disfrutando
este drama, que me pilló de sorpresa y se está colando en mi corazoncito.