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viernes, 8 de febrero de 2019

Un muy completo resumen de mis series del 2018


Hola hola!! Espero que se encuentren muy bien. Aquí en Chile seguimos sufriendo la ola de calor, y yo ya estoy desesperada!! Ni mi cuerpo ni mi ánimo están acostumbrados a los 37 grados de calor que hemos tenido estos días, añoro el frío más que nunca!. Y bueno, como el calor al menos para mi, no resulta muy motivante para hacer cosas, estos días no he hecho mucho más que ver un par de series en Netflix: ahora estoy con el drama coreano Kingdom, a 2 capítulos de terminarlo, y ha sido una muy grata sorpresa!. Yo no soy muy fanática delos dramas históricos y mucho menos de los zombies, pero la combinación en este drama ha sido perfecta, y la atmósfera de tensión y suspenso me tiene al borde de mi asiento todo el tiempo. Ya cuando termine el drama haré una reseña como corresponde.

sábado, 23 de mayo de 2015

Recomendando libros: Tess, una mujer pura.


Hoy, para variar un poco de lo que nos reúne habitualmente por aquí (kdramas, doramas, dramalandia en general), y después de un tiempo que me ha parecido una eternidad, traigo al fin una nueva reseña de libro, el último que leí y que rompió un poco mi corazón. La verdad mi disciplina lectora ha estado bastante relajada este año, lo cual no me gusta en lo absoluto: apenas he podido terminar este libro que reseñaré, y tengo ahí acumulando un poco de polvo “Casa Desolada” de Charles Dickens (que se me ha hecho algo eterno con sus más de 1000 páginas) que lo hojeo cuando estoy con disposición de ánimo para densidades, y mis viajes en metro al trabajo están siendo amenizados por El pasillo de la muerte, de Stephen King, que se ha convertido en mi nuevo escritor-obsesión después de haber sufrido con Misery. Lo sé, gustos muy diversos, pero esa es la maravilla de la lectura!.
Edición en español, una portada horrible para una obra maravillosa.
En fin, ya de regreso a la reseña de hoy, el libro en cuestión es Tess: Una mujer pura (traducida más comúnmente como Tess: la de los D’Urbervilles), novela escrita por el británico Thomas Hardy y publicada por primera vez en Inglaterra en 1891, censurada y por entregas, debido al fuerte rechazo social recibió por la trama en que se expone un supuesto relajo de la moral sexual representado en su protagonista, Tess, frente a la rígida sociedad victoriana. Pese a todo esta controversia inicial, el tiempo convirtió a esta novela en una de las más importantes de su autor, y acaso uno de los clásicos de la literatura inglesa, siendo adaptada a la ópera, al cine en al menos 5 oportunidades, siendo la más famosa de dichas adaptaciones la realizada por Roman Polanski en 1979, protagonizada por Natasha Kinski (y disponible en Netflix, para llos interesados), y a la televisión en 4 oportunidades, la última de ellas adaptación de la BBC protagonizada por Eddye Reydmans (el flamante ganador del Oscar a mejor actor este año) y Gemma Arterton en 2008. Bien, esto a grandes rasgos son los datos tras Tess. Ahora, vamos por el fondo:
Tess, de 1979, la adaptación hecha por Roman Polanski y la más célebre.
RESEÑA: Tess Durberfield es una joven de 16 años, la mayor de los siete hijos de un matrimonio labrador empobrecido del valle de Blackmoor, en el sur de la Inglaterra rural y profunda, alejada aun de la Revolución Industrial. Tanto el padre como la madre se han dado a la bebida, y lo poco que logran obtener de la tierra que labran les alcanza acaso para el pago del arriendo del predio y para comer. Tess, pese a ello, vive una vida tranquila, sin esperar nada más que sobrevivir al día a día, tal y como lo ordena el tácito código de conducta de una muchacha de su posición. Cierta tarde, sin embargo, la dormida ambición despierta en su padre, y es que el párroco del pueblo donde viven le revela que su apellido, Duberfield, desciendo de un antiguo linaje venido de Francia a Inglaterra hace más de 500 años, los D’Urbevilles, quienes fueron conquistadores y poseedores de grandes dominios, así como dueños de títulos nobiliarios de caballería. John Duberfield, pese a ser informado que tales dominios y títulos han desaparecido hace mucho, se empeña en revivir la antigua gloria de sus ancestros, y para estos efectos se encarga de comunicar al pueblo entero, y para burla de ellos, que él, Sir John Duberfield y su familia, son los únicos sobrevivientes de un linaje ya extinto. Al enterarse que en un pueblo vecino hay una familia propietaria de grandes tierras apellidada D’Urbeville, no duda en enviar a su hija mayor, Tess, a reclamar el parentesco de que son titulares. Este viaje, sin embargo, cambiará la vida de su hija.

Y es que al llegar a los dominio de sus parientes putativos, Tess tiene la mala fortuna de conocer a Alec D’Urbeville, único heredero del apellido y propiedades de su rancio abolengo, cuya madre ciega vive en la más absoluta ignorancia recluida en su hogar. Alex es un vividor y disoluto, tal y como podría serlo cualquier joven de su edad y posición social… y esta liviandad en el modo de vivir lo hacen encapricharse de la joven Tess en cuanto ésta llega, embargada por la vergüenza, a reclamar su parentesco. La vida de la ingenua y pura Tess se verá, a partir de este punto, torcida sin remedio, pues lo que era una existencia tranquila se transforma en una sobrevivencia angustiosa, más aún cuando la joven carga sobre sus hombros el peso de toda su familia. La tragedia no demorará en reclamar su trono en la vida de Tess, quien para su escarnio y vergüenza, se verá repudiada por toda la sociedad en que vive. Tess cree estar destinada a la amargura, hasta que, decidida a dejar atrás su antigua vida manchada por la vergüenza, emprende nuevos rumbos y conoce a Angel Clare, un joven idealista quien trae a su vida la esperanza y alegría que había olvidado, y la hacen conocer el amor. Pero con la sombra del pasado de Tess amenazando a cada instante a caer sobre ella, será duradera esta felicidad?. Las convenciones sociales, dogmas religiosos, e ideales de moralidad imperantes en las consciencias de la época podrían ser determinantes en el curso que tomará la vida de la que una vez fue una joven e ingenua aldeana.

OPINIÓN PERSONAL: Sé que la reseña de la trama del libro no fue muy informativa, y es precisamente porque la misma, más allá de centrarse en un desarrollo de los acontecimientos entre los personajes principales, pretende situarlos en un contexto: el contexto de una sociedad que transita  entre el tradicionalismo y el dominio de la moral y la religión, y el avance desenfrenado de la modernidad sobre formas de vidas ancladas en el pasado.

Mi primer acercamiento con la historia de Tess fue hace ya algunos años, en la época en que aún veía sólo dramas británicos. Venía de ver alguna de las tantas adaptaciones literarias que abundan en la tv inglesa, y casualmente encontré esta miniserie de 3 horas de 1998, Tess of the D’Urbevilles, protagonizada por Justine Waddell, y el impacto que tuve al verla fue grande, pues me enfrentaba ante una auténtica tragedia inglesa, tan lejana del tradicional romanticismo inglés. Supe que había una novela en que se basaba, y la busqué durante mucho tiempo traducida al español, sin resultado. Luego pasó el tiempo y olvidé continuar mi búsqueda, hasta que hace algunas semanas fui a mi librería de cabecera y encontré un flamante estante lleno de ejemplares de una edición de Tess… bajo la no muy sutil publicidad de ser el libro que inspiró a E.L. James, autora de la saga de las Cincuenta Sombras de Grey. Mi alegría inicial al encontrarlo (y a un precio muy módico, debo decir) se vio pronto opacado por la rabia de que se valieran de otra obra, de mucho menor valor literario, para publicitar un clásico de la literatura universal. En fin, que las estrategias de mercado causan el oprobio aún de los grandes clásicos de la literatura.

Bueno, pasada mi rabia inicial, pude al fin disfrutar la lectura que tanto había esperado… cumplió mis expectativas? Las superó con creces. Si bien la miniserie que vi lograba plasmar con certeza el ánimo trágico que gobierna las páginas de Tess, el libro va mucho más allá de tomar a Tess como la heroína trágica que esperamos: Tess es un elemento de la naturaleza, un ser que de cierta forma nace de la tierra y cuya vida parece casualmente dirigida por los cambios que experimenta la naturaleza. Creo que es la mejor analogía que el autor pudo realizar: la Tess que conocemos al principio, pura e inocente como un fruto que nace de la tierra, se ve luego corrompido por pasiones irrefrenables de otros quienes han roto cualquier vínculo con la tierra si es que alguna vez lo tuvieron, y se ven enceguecidos por las atracciones de la modernidad.

Es importante la insinuación constante que efectúa el autor al avance sin retorno de la modernidad sobre la naturaleza entregada al hombre: muchos capítulos del libro comienzan relatando o describiendo el proceso de vida que se obtiene de la tierra, escenas como el trabajo de la siega del trigo a que Tess debe dedicarse una vez que retorna a su hogar, la recolección de los huevos en los gallineros, se contraponen a los trabajos que posteriormente realiza, como la ordeña en la vaquería en que conoce a Angel, en donde ésta ha implementado modernos sistemas de ordeña, y más claramente aún con las máquinas agrícolas con que el trabajo del hombre ha sido reemplazado. De esta forma, al tiempo que seguimos los infortunios de Tess, el autor nos permite conocer el encuentro entre el primitivo mundo rural y los progresos de la modernidad.

Por otra parte, el libro tiene un componente de análisis moral muy fuerte: como ya he mencionado, las convenciones sociales son determinantes en el rumbo que toma la vida de Tess, no por una agresión directa en su contra, sino por ser la forma socialmente aceptada para regular la conducta de sus miembros. Los ideales de moralidad y pureza en los hombres son justamente las máximas de vida de Angel Clare, el hombre que representa para Tess el motivo de vivir decentemente su vida. De esta forma, una y otra vez la vida de Tess se ve torcida al caer, aún contra su voluntad, en la transgresión del orden social de su comunidad. La moralidad y el apego a dogmas religiosos socialmente representados son los mecanismos para reconocer en los otros a sus iguales.

Ya lo he dicho, Tess es la tragedia de una muchacha, de su camino entre la inocencia y pureza inicial al resentimiento y amargura que en algún momento se apoderan de ella. Alec D’Urberville y Angel Clare, si bien son personajes cruciales en su vida, son sólo eso, personajes cuya razón de ser sólo se justifica en función de Tess, pese a ser ambos conocedores del mundo, en ella encuentran el punto de inflexión de sus vidas.

En definitiva, recomiendo muchísimo este libro. Es la primera obra que leo de Thomas Hardy, quien pese a ser uno de los principales escritores de la Inglaterra victoriana, ha llegado a nuestros días siendo mucho menos conocidos que otros portentos de la literatura inglesa decimonónica, como Dickens o Willkie Collins. Pero el estilo literario de Hardy me ha fascinado… me atrevo a decir que, pese a su origen, se asemeja más al naturalismo francés que al realismo inglés decimonónico. En suma, un libro intenso y sensible a partes iguales, triste y esperanzador a la vez. Desde sus primeras páginas sabemos que estamos ante una tragedia, y ello tal vez haga que con mayor angustia sigamos los acontecimientos presentados por el autor, enmarcados por esa atmósfera de inmensidad de la naturaleza que tan vívidamente sentimos.  



domingo, 23 de noviembre de 2014

Un salto fuera de Asia: Death comes to Pemberley.



Bueno, como no todo en la vida pueden ser kdramas y doramas, nuevamente he regresado a mis raíces: los period dramas. Creo que ya lo he comentado cuando reseñé Lost in Austen, que las novelas de Jane Austen han sido la primera adicción de mi vida, y por extensión, las adaptaciones de sus obras, ya sean películas o miniseries, son siempre de visionado obligatorio para mí. Con lo que sí tengo mis serias reservas, es con los autores modernos que –teniéndose toda la fe del mundo, hay que decirlo- toman algún clásico y escriben su continuación, siempre novelado. Cómo es posible esto? Fácil, porque los derechos de autor están regulados por un tratado de derecho de carácter internacional, conocido como el Convenio de Berna, el que establece un plazo de expiración de los derechos de autor desde la muerte de éste, y que es de 50 años, aunque en Europa se extiende a 70 años desde la muerte del autor. Habiendo transcurrido dicho plazo, los derechos de autor en su vertiente patrimonial expiran y sus obras pasan a ser dominio público, y por lo tanto, cualquier persona puede tomar una obra o sus personajes, y continuarla, modificarla, o versionarla, incluso utilizando parte del título original. Esa es la razón que sea tan común que se publiquen novelas que en teoría continúan grandes clásicos, o bien los toman como base sustancial, añadiendo elementos diversos, dando origen a las siempre populares –para bien o para mal- secuelas o precuelas.

He tenido buenas y malas experiencias leyendo este tipo de novelas: una buena fue la lectura de “Scarlett”, la secuela de “Lo que el viento se llevó”, que supo tomar la historia original en un punto bastante difícil (ya saben, la famosa frase de Scarlett O’Hara “pensaré en ello en Tara, después de todo, mañana será otro día”), y continuarla en forma razonable y coherente. A mí me dejó conforme (por eso ahora voy por más: tengo en mi escritorio la novela “Rhett Butler” esperándome hace meses jejeje). Sin embargo, con las novelas que pretenden continuar la obra de Jane Austen no he tenido la misma suerte: comencé leyendo The Independence of Miss Mary Bennett con una mente abierta y dispuesta a entretenerme, sobretodo porque la autora tenía buena fama (Colleen Mc Cullough, célebre autora australiana de novelas románticas, entre ellas la más conocida, “El pájaro espino”), pero literalmente destrozó a los personajes principales de Orgullo y Prejuicio… fue como si hubiera decidido que todo lo que Jane Austen escribió acerca del carácter de los personajes hubiera sido una mentira. O sea, hubo cero respeto por la obra original, y eso no lo llego a tolerar. Así que de esa forma terminó mi aventura con estas novelas.

Por eso, cuando vi que publicaron Orgullo y Prejuicio Zombies, y Death comes to Pemberley, ni siquiera se me cruzó por la mente leerlos. Pero, hace algunas semanas, buscando lo último que había publicado BBC classics (mi Biblia en lo que se refiere a period dramas), me encontré con que versionaron la última novela a miniserie, transmitida por diciembre del año pasado. “Death comes to Pemberley”, título peligroso aunque atractivo, tuvo críticas bastante buenas, así que me decidí a verlo, pese a que no le di esa oportunidad a la novela (versionada por P.D. James, una leyenda viviente de la novela del género thriller, crimen y ficción distópica en el Reino Unido). “Death comes to Pemberley” es una miniserie de 3 episodios, 1 hora cada uno, y habiéndolo visto, debo decir que esa es la forma en que uno espera se homenajee un clásico casi intocable de la literatura. Con las dosis justas y necesarias de innovación en la trama argumental, pero siempre respetando la novela original, así se logra atrapar al espectador. Quieren saber un poco más de esta miniserie? Les dejo la reseña.

RESEÑA: En el sexto año de su matrimonio, Elizabeth y Darcy han conseguido una pacífica y feliz vida para su familia en Pemberley, la propiedad de la familia Darcy. Ya tienen un hijo, los padres de Elizabeth son visitantes regulares, la hermana de Elizabeth, Jane, y su esposo Bingley viven cerca, y las perspectivas de matrimonio para la hermana menor de Darcy, Georgiana, son favorables. La historia nos sitúa en los preparativos para el baile anual de otoño que los Darcy organizan tradicionalmente, pero en la víspera del baile, el caos desciende sobre Pemberley. Lydia Wickham, la hermana menor de Elizabeth, y quien cayera en desgracia al casarse con Wickham, teniendo ambos prohibido el ingreso a Pemberley, arriba inesperadamente en un estado histérico, gritando que Wickham ha sido asesinado. Las horas demuestran que los hechos no son como lo suponía Lydia: ha habido un asesinato en los terrenos de Pemberley, efectivamente, pero la víctima no es Wickham, incluso más, iniciada la investigación, éste aparece como el principal sospechoso del crimen. De esta forma, nuevamente la vida de los Darcy es interrumpida por causa de George Wickham, tal como ocurriera años atrás. Ante la perspectiva de ser condenado a la horca, en caso de demostrarse su culpabilidad, Elizabteh y Darcy se ven insertos en la seguidilla de teorías, secretos, y descubrimientos que han rodeado este crimen, sacando a la luz verdades no reveladas del aparentemente apacible Pemberley, así como viejas rencillas y remordimientos por el pasado de los involucrados. El honor, el buen nombre, la confianza y las apariencias nuevamente entran en juego. La vida de los propietarios de Pemberley, sus familias, y servidumbre, podría no volver a ser la misma desde entonces.     

OPINIÓN PERSONAL: Debo decir que disfruté y me entretuvo mucho esta adaptación. Es decir, la comencé viendo con mis reticencias naturales por las razones que comenté antes, no esperaba mucho más que una serie de misterio que se valía de los famosos nombres de Orgullo y Prejuicio para hacerse del reconocimiento del público, pero la serie consiue mucho más que eso. Vamos por partes: en primer lugar, se plantea a si misma como una miniserie bastante bien equilibrada, su base esencial lo constituye el mundo de Pemberley, y los personajes ya conocidos por todos quienes hayan leído Orgullo y Prejuicio, y ojo, expone un retrato bastante coherente de cada uno de esos personajes, de modo que uno logra identificarlos como aquellos viejos conocidos de la novela original. Creo que el único punto bajo en este sentido fueron 2 personajes: la madre de Elizabeth, y Lydia. Sí, sabemos que ambas eran mujeres de poco juicio y menor prudencia, pero el retrato que nos exponen de ellas en Death comes to Pemberley francamente raya en lo vulgar (para los estándares de la épica en que está situada la historia, por supuesto), con una falta de decoro y cortesía insoportable. Pero bueno, tomé esos 2 casos como un detalle, porque el abanico general de personajes está muy bien caracterizados, sobretodo los más importantes: Elizabeth y Darcy. Me sorprendió sí el protagonismo que le dieron a Georgiana Darcy, y al Coronel Fitzwilliam (primo de Darcy, si no lo recuerdan), volviéndose éste último casi un antagonista, como jamás hubiéramos pensado al leer Orgullo y Prejuicio.  La primera, por su parte, nuevamente retrata los cuestionamientos sobre el amor y el deber en la búsqueda de la persona adecuada para contraer matrimonio. Cuento aparte es el protagonismo de George Wickham: sólo con la premisa argumental ya saben que su destino es el eje central de la serie. Vemos que, en esos 6 años, el carácter de Wickham no ha cambiado ni un ápice, o si lo ha hecho, ha sido para peor. Pero pese a todo, no es un personaje que se haga odiar, más bien genera compasión. Sobre Elizabeth y Darcy, hablaré un poco más en detalle luego. 
Darcy y Elizabeth
Georgiana Darcy
Lydia Wickham
George Wickham
El señor y la señora Bennet, padres de Elizabeth
La investigación del crimen

En segundo lugar, creo que lo que hace más atractivo a Death comes to Pemberley es el fantástico dominio del género de misterio que imagino tiene la autora de la novela (y que el director supo captar muy bien). Los continuos juegos por develar secretos a medias, dejando entrever motivaciones de los posibles culpables, así como los cuestionamientos morales y éticos de quienes están involucrados de alguna forma con el crimen o el posible culpable, logran mantener la ansiedad por las nubes. Hay un foco constante en la investigación del crimen (es de chiste ver los modernos sistemas de investigación utilizados en el siglo XIX), y la forma en que logra mezclar esta investigación con el diario vivir de Pemberley y sus habitantes es notable. Puede que sea una idea mía, pero sentí además que en la dirección hubo especial influencia del period drama más famoso del último tiempo en el Reino Unido: Downtown Abbey. Si en Orgullo y Prejuicio la servidumbre fue siempre un personaje colectivo y accidental casi, aquí tiene voz propia a través de personajes que juegan un rol decisivo en el misterio. El tránsito constante entre el mundo de lujo perpetuo de Pemberley y el mundo de trabajo constante e inacabable de su servidumbre, son retratados magistralmente. Me gusta que sea Elizabeth el personaje que logra unir ambos mundos.

No podía dejar fuera un comentario sobre la factura técnica de esta miniserie: de lo mejor. Se nota que BBC no escatimó en gastos para su producción. Como todo buen period drama, parte de su fuerza debe residir necesariamente en el retrato solemne y majestuoso casi de los ambientes en los cuales se desarrolla la historia, y el Pemberley que se nos presenta aquí no desentona. El background, sutil y fuerte en los momentos precisos, como debe ser.

PERSONAJES: Sólo describiré brevemente a los que tienen más protagonismo, para que tengan una idea.
Elizabeth Darcy (Anna Maxwell): Parece que la consigna al reclutar a esta Elizabeth Darcy fue “lo mejor de lo mejor”, porque no es menor que la protagonista sea la 2 veces ganadora del BAFTA Anna Maxwell, quien tiene ya recorrido en las lides de los period dramas: hace casi 10 años fue la protagonista de Bleak House, otra superproducción de la BBC, adaptación de la novela de C. Dickens. La primera idea que vino a mi mente en cuanto la vi fue: tiene todo para ser la Anne Elliot perfecta de Persuasión, pero Elizabeth Darcy??.... Mis dudas se disiparon pronto: su personaje es ciertamente una Elizabeth Darcy 7 años más madura, más segura, y más consecuente de lo que fue antes. Me encanta que se muestre su relación con Darcy natural y no idílica, así como también está muy bien logrado el retrato de ella como madre y señora de Pemberley. Elizabeth sigue siendo tan sagaz y perspicaz como siempre, y ello generará una nueva etapa de conflictos entre ella y Darcy, por las diferencias que ambos tienen en la apreciación del carácter y motivaciones de sus cercanos, siempre vinculados con la resolución de crimen.

Mr. Darcy (Matthew Rhys): Me pasó algo extraño con este personaje: lo reconozco como Mr. Darcy? Sí, su carácter manifiesta la evolución que logró gracias a su unión con Elizabeth, pese a que la fortaleza de sus propias convicciones y responsabilidades siguen intactas… pero no tiene el encanto de Mr. Darcy, no es carismático como otros Mr. Darcy que ya hemos visto (el insuperable de Colin Firth, por supuesto, y el encantador de Matthew Mc Fadyen). En resumen: no me volví a enamorar de Mr. Darcy, es más, le habría dicho a Elizabeth: “Mujer, ya eres una adelantada a tu época, adelántate un poco más y divórciate del señor sin sangre en las venas”. Ok, Elizabeth jamás me habría hecho caso (teniendo todo Pemberley, yo también aguantaría jajaja), pero lo que trato de decir es que Mr. Darcy se demuestra muy bipolar durante la serie: parte perfecto, como el hombre enamorado y sereno en que se convirtió en orgullo y Prejuicio, pero en cuanto la desgracias cae sobre Pemberley, involuciona a una especie peor d elo que era al conocer a Lizzy. En fin, por suerte eso se soluciona a tiempo, pero aún así fue un personaje menos acabado que el de Elizabeth. No es un Mr. Darcy para nada memorable, pero cumple con el mínimo. 
No me extiendo más en cuanto a los personajes, y sólo quiero agregar que esta miniserie es un muy buen producto, vale la pena verlo ya sea porque eres aficionado a Jane Austen, a las historias de época, al misterio, o a la estética de la Regencia. Siempre habrá un buen motivo por el que darle una oportunidad a esta miniserie, así que veánla!. Ojo, que a los puristas de la novela puede que no les guste y sienten que es un crimen contra ella, pero como en cuestión de gustos, no hay nada escrito… vale la pena darle el beneficio de la duda razonable. Ah! Y si les interesa, no tengo intenciones de leer el libro jejeje. Me basta con haber visto esta adaptación, mi opinión sobre las secuelas no cambia :p.

DATOS FINALES:
  • Basado en la novela del mismo nombre por P.D. James, publicada en 2011, el libro fue un best seller instantáneo en el Reino Unido.
  • La miniserie está dividida en 3 partes, cada una de 1 hora de duración, que fue transmitida por BBC One entre el 26 y 28 de diciembre de 2013, con una audiencia estimada entre 4 y 5 millones de espectadores para cada capítulo, situándolo en el primer lugar de su franja horaria.
  • Encontré este blog donde subtitularon al español los 3 capítulos. El inglés de acento british, y con los modismos decimonónicos eran un desafío demasiado grande para mi oído poco entrenado en el inglés (http://mailvideoteca.blogspot.com/2014/05/death-comes-to-pemberley-2013-cap-1-al-3.html).



lunes, 11 de agosto de 2014

Un salto fuera de Asia: Lost in Austen.

Necesito un desahogo. Esta semana, en términos de dramas, fue demasiado difícil para mí: los episodios 11 y 12 de Fated to love you me tuvieron sufriendo, sentí la angustia y tristeza de Gun y Mi Young, aún cuando ya sabía lo que vendría por la versión taiwanesa. Lloré cuando pensé que ya no lloraría más con un drama coreano. Al menos sabemos que ya pasó lo peor, y el fin del episodio 12 deja esperanzas que nuevamente tendremos comedia y romance al por mayor de regreso.
Por otra parte, It’s ok, it’s love no hizo mucho para ayudar a mejorar mi ánimo: ahora ya tengo totalmente claro que es un melodrama, y es que lo que padece Jae Yeol debe ser de las enfermedades más tremendas que he visto en algún drama. Por otra parte, Hae Soo me desespera a veces, su irritabilidad, y a veces arrogancia hacen que no logre simpatizar totalmente con ella… entiendo lo de los traumas y eso, pero cuando no me simpatiza un personaje ya por el capítulo 6, como que me preocupo XD.

Estoy siguiendo también Temptation, que ya de por sí es un drama medio depresivo y oscuro, así que pese a que me entretiene y pone ansiosa si habrá algún avance entre los protagonistas, no es lo mejor para mejorar mi ánimo.

Trot lovers pudo haber sido la opción, pero dejé botado el drama por el capítulo 9, y no creo que lo retome: Chun Hee fue perdiendo carácter en cada capítulo que pasaba, haciéndose más débil y volviéndose una más del ejército de protagonistas más buenas que el pan hasta la ridiculez. El protagonista nunca logró caerme bien, cuando se supone que ya había cambiado totalmente siendo mejor persona!! Así que ahora que me entero que tendrá amnesia y volverá a ser un idiota (cuándo dejó de serlo?? Jamás me di cuenta ¬¬), Trot Lovers queda fuera de mi visión. Lamento 9 horas de mi vida desperdiciadas, en serio.


Y así llegué a mi fin de semana sin saber qué ver, solo algo entretenido que me permitiera reír mucho… y sorpresa!! Llegué a Lost in Austen. Les contaré que muuuucho antes de conocer los dramas (allá por el 2012 recién), mi adicción eran los period dramas, o lo que es lo mismo, producciones televisivas británicas basadas en grandes novelas de autores ingleses, sobretodo de los siglos XVIII y XIX. Y cómo llegué allí? Por mi fanatismo hacia Jane Austen, a quien comencé a leer cuando estaba en el colegio y sigue intacto hasta hoy. Amo la figura de Jane Austen, como personaje literario histórico, como escritora, amo los mundos que creo, y cada una de sus novelas y personajes. Me parece que he visto cada película que se ha hecho sobre su vida o basada en ella (la más popular ha sido Becoming Jane; pero para mí la más real, Miss Austen Regrets), así como también las distintas versiones fílmicas y televisivas de sus novelas: Pride and Prejudice, Sense and Sensibility, Mansfield Park, Persuasion, Emma, Northangger Abbey. En otras palabras, soy una austenita de corazón. Estoy segura que no estoy sola en esto, Jane Austen debe ser la mujer escritora clásica más popular de todos los tiempos, y sus novelas siguen hasta hoy en día referentes y autoridad en lo que a literatura romántica se refiere.
Mr. Darcy (Colin Firth) y Elizabeth Bennet (Jennifer Ehle) en "Pride and Prejudice" (BBC, 1995) una de las adaptaciones más famosas de la archipopular novela. 

Me voy a concentrar sí en una historia, la que muchos han calificado como la historia de amor más grande jamás narrada: Orgullo y Prejuicio, Elizabeth Bennett y Mr. Darcy. Éste señor creo que es hasta hoy día mi héroe literario romántico favorito. Quién no se ha enamorado, y ha soñado con Mr. Darcy, ha tenido la fantasía de vivir un amor como el de Lizzy con él?. Como decía, en mi época de escolar mi adicción fueron las novelas de Jane Austen, cuando entré a la universidad, descubrí que podía revivir esas maravillosas historias recreadas en telefilmes y películas, y buscar cada una de las adaptaciones fue mi mayor placer. De Orgullo y Prejuicio en particular, descubrí a a mi perfecto Mr. Darcy interpretado por Colin Firth en el drama de la BBC de 1995, Pride and Prejudice. Vi luego la película de 2005, y sufrí al ver que ya no tenía más adaptaciones. Hasta que llegué a este drama extraño, Lost in Austen, que es nada menos que el sueño de toda fanática de Orgullo y Prejuicio: verse atrapada en el mundo paralelo creado por Jane Austen, intercambiando  de lugar con su protagonista, Elizabeth Bennett, quien por su parte queda atrapada en el Londres moderno.

Lost in Austen es una fantasía-adaptación de Orgullo y Prejuicio, producida por la BBC (maestros en los period dramas) el año 2008: Amanda Price, una joven de 26 años, que vive una vida de normal a aburrida: trabaja en una Banco con clientes que la insultan todo el tiempo, vive en un apartamento que apenas logra pagar, tiene un novio que la ha engañado, y una madre que no se preocupa por ella más que para recordarle que no puede regodearse mucho en lo que a hombres se refiere. El escape a todo esto para Amanda es Orgullo y Prejuicio: es desde los 12 años su libro favorito, lo lee constantemente, casi puede recitar sus diálogos. Su escape de un mundo monótono y frío es a través de su lectura y ensoñación.
El primer encuentro entre Amanda y Elizabeth Bennet... en el baño que conecta ambos mundos. 
Un día que Amanda se dispone a pasar su velada favorita –leyendo Orgullo y Prejuicio, sola y tranquila en su casa- llega su novio, medio borracho, y le pide matrimonio de la forma menos romántica que pueda haber. Amanda no puede sino lamentarse, y se oculta en el baño para evitar a su modelo de novio… sólo para encontrarse allí con la sorpresa de que una mujer vestida a la usanza del siglo XVIII, está de pie en su bañera, intentando averiguar como funciona el mecanismo de la luz. Por supuesto Amanda cree estar alucinando, lo que se agrava aún más cuando la extraña se presenta simpáticamente como Miss Elizabeth Bennett. Por supuesto Amanda le enrostra que ella no es más que un personaje literario, que sólo existe en la mente de millones de lectores… pero Elizabeth la mira sin comprender nada, ni querer creer lo que ella dice: como prueba de su existencia, le pide que atraviese el muro de su ducha, cuya pared conecta directamente a la buhardilla de la casa de la familia Bennett. Amanda le hace caso… y Elizabeth cierra el muro que conecta ambos mundos. Y así Amanda se ve atrapada en el mundo paralelo de las Bennett, y Elizabeth en el Londres moderno. Amanda debe luchar entre convencerse a si misma que no se ha vuelto loca, y explicar al resto de los “personajes” del mundo de Elizabeth, las razones de la repentina desaparición de ésta y su propia presencia. Por supuesto que conocerá a todos nuestros clásicos personajes de la historia: las cargantes hermanas, Kitty, Lydia y Mary, la adorable Jane, la insufrible madre, el indiferente padre, la débil amiga de Elizabeth, Charlotte… y enfrentar los momentos claves de la historia: la llegada del presunto heredero del Sr. Bennett, Mr. Collins; el infame Mr. Wickham; pero por sobre todo, el encuentro primero con Mr, Bingley y luego, por fin! Con Mr. Darcy. Logrará Amanda que se mantenga el curso de los acontecimientos tal cual fueron escritos por Jane Austen? Cómo hará para que Elizabeth regrese a su mundo, y se conozca con Mr, Darcy?... pero lo que es peor, qué ocurrirá cuando sea ella quien tome el lugar de Elizabeth en los acontecimientos?.


Los 3 Mr.: Mr. Wickham, Mr. Darcy y Mr. Bingley
 
Las hermanas Bennet, la señora Bennet y Amanda. 
Qué manera de reírme con esta serie. Jamás hubiera pensado que me reiría tanto viendo una adaptación de Jane Austen, pero ocurrió. Es una serie brevísima (son 4 capítulos, de 45 minutos cada uno), por lo que se ve en un suspiro, lo cual es una gran ventaja cuando lo que buscas es pasar un rato agradable. Pero lo que hace grande a esta serie es que nos vemos tan reflejadas en el personaje de Amanda: todo lo que siempre nos preguntamos o cuestionarnos sobre la historia, el comportamiento de los personajes, sus actitudes y diálogos, ella se encarga de expresarlo. Resultan divertidísimas las escenas en que ella les enrostra que nunca entendió tal o cual personaje, o cuando Mr. Darcy se dispone a recitar una de sus líneas célebres, y Amanda se le adelanta diciéndolas ella XD. Otros momentos memorables son aquellos producto de los giros que da la historia… porque sí, gracias a la intervención de Amanda, muchas cosas cambian a como estaban escritas en el libro, y en sus intentos por enmendar el rumbo no hace más que dejar desastre tras otro. Para qué hablar de la visita de Mr. Darcy al mundo moderno, en los intentos de Amanda para que se conozca con Elizabeth… hilarante toda esa parte.
Sí, esos son Elizabeth y Mr. Darcy. 

Punto aparte merece la historia que se genera entre Mr. Darcy y Amanda… el sueño de toda fanática! Jajaja, porque no habiendo Elizabeth Bennett que lo intente ridiculizar, buena resulta la extraña  Amanda en desconcertarlo con su vocabulario, actitud y artilugios del mundo moderno. Nacerá el amor? A verlo se ha dicho!. Amanda sumergida en los bailes de salón, el cortejo, la majestuosidad, inocencia y cinismo de ese mundo, todo eso podemos vivirlo a través de sus ojos.
¿Quién no quiere un Mr. Darcy en su vida?


En resumen, es una historia muy ligera, entretenida de ver, ágil, y con giros interesantes en la clásica historia y su guión. Por supuesto no es una de las grandes adaptaciones de Orgullo y Prejuicio (para eso ver el telefilme de la BBC de 1995), pero creo que es un gran regalo para las fanáticas de la clásica historia, porque si algo la caracteriza, es está hecha desde los ojos de una fanática. Y así logré terminar mi fin de semana de visionado de dramas, con una alegría entre tanta sufridera doramera XD. Dejo el trailer de la serie por aquí, por si alguna vez quieren ver algo diferente :)


 
Imagen random de fanservice sin niguna razón de ser... ah sí! Amanda le pide a Mr. Darcy que recree la mítica escena protagonizada por Colin Firth en la adaptación de 1995. (Lo de mítica es en serio, leí hace poco que construyeron un monumento recreando esta escena en el lago que se filmó).  




Recuento de mis películas vistas el 2019

Hola, buen día! Hoy traigo una entrada de esas que, en lo persona, más disfruto leer en blogs o cuentas de instagram, o de ver en yout...