miércoles, 5 de marzo de 2014

El Gran Gatsby, o el retrato de la decadencia

Aquí estoy otra vez, con una nueva entrada literaria, que espero les guste. La entrada de hoy va dedicada al que es considerado uno de los clásicos de la literatura norteamericana, y que durante el año pasado estuvo de moda debido a una nueva adaptación cinematográfica: estoy hablando de El Gran Gatsby, del norteamericano F. Scott Fitzgerald. 

Antes de resumir y reseñar esta obra, me gustaria comentar mi acercamiento a la misma. En general, y pese a que mi gusto literario comprende diversos géneros y autores, soy bastante reticente a la literatura norteamericana moderna (entiéndase por aquella producto del siglo XX). La razón es bastante pobre y arbitraria: las pocas obras que he leído de autores norteamericanos (Truman Capote, Robert Yates, Edith Warton) siempre me han producido una imagen de decadencia e hipocresía en sus personajes, a tal grado que se vuelven antipáticos para mi como lectora. Tal vez pueda ser solo una característica común a un estilo narrativo de una época cercana (los autores que he leído se sitúan entre principios y mediados del siglo XX), pero para mí siempre ha representado una barrera para empatizar con los personajes y sus historias. He ahí la razón por la que demoré tanto tiempo en decidirme a leer este clásico. Pero una día estaba en la Biblioteca Nacional, sin saber qué libro pedir, y se me cruzó este, dejando a un lado mis reparos e ideas preconcebidas, y apreciando positivamente la extensión del texto ( cerca de 200 páginas) me decidí a leerlo.Aquí mis consideraciones. 

Sobre la obra y su autor. 

El Gran Gatsby es considerada la obra maestra de F. Scott Fitzgerald.  Nacido en 1896 en una familia católica irlandesa, tuvo estudios universitarios en Princeton, los que no llegó a terminar. Se enlistó en el ejército, por lo que llegó a participar en la Primera Guerra Mundial. Hacia 1920, comienza a escribir y publicar sus primeros relatos, algunos en revistas literarias de prestigio, que le valieron una creciente, aunque no masiva, popularidad y reconocimiento. 
Francis Scott Fitzgerald (1896-1940)
                                                
El Gran Gatsby fue publicada por primera vez en 1925, es la historia del éxito y decadencia de un hombre que se hizo a si mismo: Jay Gatsby, quien podríamos decir encarna el prototipo del sueño (o pesadilla, en su caso) americano. Como pueden imaginar, Gatsby tiene unos orígenes humildes, lo que no impide que en el amor pose sus ojos más alto de lo que sus circunstancias personales podrían permitir. Este amor hacia Daisy, correspondido o no, se ve interrumpido por la Gran Guerra primero, y luego por el inevitable transcurso del tiempo, tiempo que nuestro héroe utiliza a su favor, para fabricarse una nueva identidad, aristócrata y refinada, que le permite ser parte de aquello que en el pasado se le negó. 

Obviamente, no sería un clásico si nuestro héroe no tuviera un reencuentro con su antiguo amor, y con ello la oportunidad de moldear su vida a su gusto. Este reencuentro hará que Gatsby emplee todo su encanto, fuerzas y dinero adquiridos en el tiempo para recuperar a Daisy, quien como es de esperar, no puede corresponder libremente a este nuevo Gatsby, pues se encuentra casada con el naturalmente millonario Tom Buchannan. ¿Serán suficientes los recursos materiales y morales que Gatsby ha desarrollado, para dar a su vida el rumbo que desea? ¿o el destino se dejará caer en sus vidas, con el peso de la realidad a cuestas?. Léanlo y lo descubrirán. 

Como ya mencioné, es una novela breve en extensión, y también en personajes: el protagonista indiscutido es Jay Gatsby, como personajes secundarios tenemos a un amigo de Gatsby y narrador omnisciente en primera persona, Nick Carraway. Daisy Buchanan, prima lejana de Nick y el gran amor de Gatsby, también se nos presenta como personaje secundario, al igual que su marido, Tom Buchanan. Jordan Baker, amiga de los Buchanan e interés amoroso de Nick Carraway, cuyo personaje no tiene un gran desarrollo. Además de ellos cinco, hay numerosos personajes incidentales, entre los que el matrimonio Wilson tendrán una incidencia decisiva en el desarrollo de la historia.       




Crítica personal

Bueno, llegó el momento de dar mi opinión. Intenté no develar muchos detalles en el resumen de la obra, así que tampoco me explayaré mucho aquí. Ya les comenté al principio mis reparos con la novela norteamericana: la lectura de El Gran Gatsby sólo vino a reforzar mi prejuicio. La trama argumental gira en torno a la ambición, las apariencias, la decadencia y la soledad. Creo que estas cuatro palabras permiten describir perfectamente el desarrollo argumental de la novela. Tenemos a un prototipo de héroe romántico, acechado por el no poder ser de su pasado, y que cuando tiene los medios materiales suficientes, intenta con todo su ser construirse nuevamente a si mismo, pero no para su propio orgullo o crecimiento personal, sino con el objeto de ser reconocido por quienes en el pasado lo rechazaron por su origen, reconocimiento que no aspira simplemente a ser visto como un igual, sino como el más grande entre los poderosos. Así es la ambición de Jay Gatsby, quienes hayan leído o una vez que lean la obra podrán decir que su objetivo siempre fue recuperar a Daisy, ese era el objeto de su ambición y superación, pero para mi más que el amor, es la vanidad personal lo que motiva a Gatsby. 

Sin embargo, en la obra hay una doble lectura: a la vez que se nos presenta al hombre exitoso, con geniales descripciones de sus magníficas recepciones, se manifiesta su soledad, el vacío de una vida sin un objetivo a largo plazo. La narración está plagada de simbolismos: las fiestas, las descripciones de la mansión por la noche, los silencios, el calor abrasador. Creo que contribuye fuertemente a esta doble lectura el hecho que miramos y juzgamos a Gatsby a través de los ojos y las palabras de Nick Carraway, que como ya mencioné es narrador omnisciente. A partir de esta lectura, será posible que podamos efectuar un juicio de valor sobre la moralidad de las acciones y pensamientos de Gatsby. 

En general, la trama argumental es bastante sencilla, como les decía, creo que el énfasis del autor fue puesto en las formas más que en el fondo. Porque parece ser que el final de los personajes va revelándose de a poco a medida que avanza la narración, sin que nos sorprenda lo que ocurre con ellos al llegar a la última página del libro. Hay, por otra parte, un retrato psicológico bastante superficial de los personajes, no entendemos sus motivos, y no hay una gran progresión en los mismos. Creo que esta es una gran debilidad de la novela, pero después de todo fue la forma en que el autor quiso desarrollar la historia. 

¿Recomendaría esta novela? por el amor que le tengo a la literatura en general, diría que sí: leer los clásicos es un deber de todo bibliófilo... pero no sé si después de leerlo querrán seguir leyendo literatura norteamericana, al menos a mí me quitó las pocas expectativas que tenía de encontrarme con una gran libro que echara por tierra todas mis ideas preconcebidas sobre la narración norteamericana. De hecho, me ocurrió lo contrario, pues reafirmo mi idea sobre que sus autores desarrollan sus historias en general sobre le fracaso del sueño americano: la decadencia moral de la sociedad, la soledad, la ambición... todo un panorama demasiado depresivo para mi gusto. Pero bueno, como esta es sólo mi opinión, estoy segura que habrá quienes al leer este clásico quedarán encantados de la vida, así que ¡no se desanimen por las palabras de una simple lectora!. 

Ahh!! casi se me olvidaba: como todo clásico de la literatura, ha tenido distintas adaptaciones al cine (¡nada menos que cinco!), la última de las cuales fue estrenada el 2013, dirigida por Baz Luhrmann, y protagonizada por Leonardo Di Caprio. No tuvo muy buena crítica, pero por lo que se comenta, la fotografía y la dirección de arte están espectacular, así que los cinéfilos también tiene su opción. 

El Gran Gatsby (2013)
                                                                     

   

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