viernes, 28 de agosto de 2015

Recomendando libros: La buena Tierra.



Bien, sé que quienes visitan el blog lo hacen principalmente por reseñas y/o recomendaciones de dramas, pero en algún momento (y esa fue la intención inicial de mi blog) también reseñé libros conforme leía y me maravillaba con ellos. De un tiempo a esta parte no lo he hecho, pero he tenido hace meses la intención de retomarlo, pensando en un libro maravilloso que leí y quedará grabado en mi memoria con gran cariño. Se trata de “La buena tierra”, de la autora norteamericana Pearl S. Buck, libro al cual mi primer acercamiento fue a través de mi libro escolar de historia cuando iba en 8° básico, creo que era un ensayo en que se hablaba de la importancia de la obra de Buck para entender la China comunista del siglo XX.

Pasé luego la mayoría de mi juventud sin conocer más de ella, hasta que leí el año pasado una novela de una autora china muy popular: La perla de China (que ya reseñé en su momento), que justamente se basa en la vida (infancia y juventud sobretodo) de Pearl S. Buck viviendo en la China precomunista, y su amistad con una niña china, las tradiciones que permanecían como últimos vestigios de la decadente China feudal, el ascenso del comunismo al poder, el choque de civilizaciones oriental y occidental. Bueno, pese a que dicha novela no era ciertamente una biografía de Pearl S. Buck, su historia me llamó poderosamente la atención, así que de esta forma di nuevamente con el libro La buena tierra, obra más conocida de esta autora y por la que fue galardonada con el premio Pulitzer en 1932, y con el Premio Nobel sólo unos años después, en 1938. Lo cierto es que La buena tierra es la primera parte de una trilogía, que se complementa con “Los Hijos de Wang Lung” y “La Familia Dispersa”, obras que lamentablemente no he logrado encontrar en Santiago, y probablemente sea la más conocida y exitosa de la extensa obra de Pearl S. Buck a lo largo de su vida: durante sus 82 años escribió más de 85 libros, incluyendo teatro, poesía, guiones cinematográficos, y literatura para niños.

Hablar de La buena tierra es hablar de una de las grandes obras maestras de la literatura del siglo XX, así que seré muy breve en esta recomendación, porque la idea es q se motiven a leer el libro, y no se queden solo con el resumen que podría hacer J

Reseña: La buena tierra está ambientada en la China de los últimos decenios del siglo XIX y principios del XX, y se centra en la vida, ascenso y decadencia de Wang Lung y su familia. Habiendo nacido como un simple campesino, Wang Lung vivió siempre en la pobreza, temeroso del poder de los dioses, las fuerzas de la naturaleza  y la riqueza de los hombres. Pese a su pobreza, logra conseguir una esposa, Olan (aunque esclava), quien le da numerosos hijos que le permiten honrar el apellido de sus ancestros dejando descendencia… pero que lo consumen en una pobreza extrema. La fortuna y el infortunio se turnan para moldear la vida de este hombre y su gente,  al tiempo que el relato sirve de epopeya de las grandes luchas de la población china durante la época en que está ambientado,  y nos entrega grandes relieves y detalles vívidos acerca de las costumbres chinas, y también devela las complejidades del hombre al vivir entre tinieblas.

Comentario Personal: Vaya obra maestra que nos legó Pearl S. Buck!. La autora pudo haber nacido norteamericana, pero al haber sido sus padres misioneros metodistas destinados a China, vivió allí gran parte de su vida, adoptando y comprendiendo como ningún extranjeros la naturaleza y costumbres del pueblo chino. La buena tierra es un retrato vívido, a veces cruel y a veces conmovedor, de las luchas más cruentas que debe enfrentar el hombre para sobrevivir en un mundo plagado de injusticias, inequidades, enigmas e interrogantes que escapan a nuestra comprensión. Mientras leía sus páginas, una palabra daba vueltas en mi mente todo el tiempo: Honestidad, y no porque éste fuera una virtud deliberadamente ejercida por nuestro héroe, Wang Lung, sino porque la honestidad inherente a quien vive en la ignorancia, en el temor y la resignación con los avatares del destino da cuenta de lo primitivo que fue una sociedad en particular hasta hace no mucho tiempo.

Creo que si algo trató de reflejar Pearl S. Buck como distintivo de los campesinos chinos, fue su fortaleza de mente y alma para sobreponerse a las tragedias y desgracias, una y otra vez, que como una sombra gigantesca se cernía sobre ellos sin tregua… y que cada vez atribuyeran a los dioses, a su castigo o su alegría su propia existencia. Porque esa tierra de la que nos habla el título, es la tierra de Wang Lung, lo único que sus ancestros le dejaron, lo único verdaderamente suyo… y lo único de lo que desea vivir. Por ello, ante cada calamidad, períodos de lluvia intensa o sequía extrema, invoca a todos los dioses que puedan cuidar de su tierra, que es casi su sangre. Esa mezcla entre el apego por la tierra, el regreso a las raíces aún cuando se ha abandonado todo, con un temor reverencial hacia los dioses y los señores feudales, dan cuenta de la complejidad del ser humano, aún en la más simple, sencilla y humilde de las existencias.

Por las páginas de La buena tierra desfilan un sinfín de personajes: campesinos, esclavos, señores feudales, mercaderes, militares, revolucionarios, extranjeros, concubinas, cortesanas, asesinos, delincuentes, quienes se involucran o mejor dicho en cuyo entorno se involucran Wang Lung y su familia, voluntaria o involuntariamente, durante todas las adversidades que deben superar. Porque si algo sobra son las adversidades: el hambre, la guerra, la pérdida de la libertad, la muerte, pero a cada una de ellas se manifiesta, de una u otra forma, algo que es también intrínseco al ser humano: compasión, resignación y la esperanza.

La buena tierra es un libro podríamos llamar costumbrista o naturalista sobre la antigua China, pero ante todo es un libro sobre la humanidad. No pude evitar llorar en varios de sus pasajes, porque tan vívidamente puedes sentir el dolor, y tanta emoción puede causar simples diálogos o situaciones… que hace que uno se cuestione de qué forma nos hemos moldeado los seres humanos a lo que somos hoy. En qué momento perdimos nuestras raíces?, cuándo nos olvidamos que somos simple polvo, que somos ínfimos en comparación a la inmensidad de la tierra?.

Me quedo con una frase hermosa pronunciada por Wang Lung, desde su sabiduría adquirida por los años vividos, que no por su ignorancia: “De la tierra salimos y a la tierra hemos de volver. Y si sabéis conservar vuestra tierra podréis vivir…porque nadie podrá robaros la tierra”.  

P.D: Hollywood no pudo restarse del impacto que causó La buena Tierra al ser publicado, y ya en 1937 tuvo su propia versión de la historia. Dato curioso: reparto totalmente norteamericano, interpretando a personajes enteramente chinos. 



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